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casita con alberca compartida

Restaurante La Concha Las Brisas Acapulco

Club La Concha Las Brisas Acapulco

Las Brisas: historia de un ícono hotelero

Fragmento Por Héctor León

Hospedarse en una de las 263 casitas con alberca privada y dos terrazas con vista a la Bahía más famosa y hermosa del mundo es un placer que sólo puede darse en Las Brisas. Sentarse en sus restaurantes a degustar la cocina exquisita finamente diseñada, entre 16 hectáreas de jardines de habiscos y tulipanes –recuerdo de lo que fue el follaje salvaje del imaginario acapulqueño, de todos los que vimos por vez primera el mar–, corresponde a inscribirse en la leyenda viviente del hotel que le dio fama internacional al puerto.

“No es exagerado decir que la gente viajaba a Acapulco porque ahí se encontraba Las Brisas”, escribió Jimm Budd, periodista experto en viajes. Los 50, 60 y 70, cuando la ebullición social juvenil y la explosión artística hacían epicentro en los happenings del jet set mundial teniendo como escenografía los atardeceres cristales y un clavadista cruzando el sol desde La Quebrada.
Enclavado en las colinas de la carretera escénica, entre el Acapulco de antaño y el inicio del Acapulco Diamante, lo primero que se le viene a la mente al turista es que aquello es mucho más que un hotel; una flotilla de jeeps con rayas rosas, con chóferes (camareros) vestidos de rosa, conducen al visitante a su casita, de la cual sólo saldrá por este servicio en minutos. Son los elevadores del complejo.


Published on: 18/05/2020  -  Filed under: Historia, Información  -  Tagged: , ,


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